Muchos jóvenes no ven el riesgo de conducir tras tomar alcohol o drogas

La Fundación Mapfre ha hecho público un estudio, elaborado a partir de cerca de un millar de entrevistas a jóvenes de entre 16 y 30 años, que revela una preocupante tolerancia de los jóvenes españoles al hecho de conducir después de haber consumido sustancias incompatibles con la conducción, como el alcohol y las drogas. De hecho, 4 de cada 10 jóvenes admite haber conducido un coche alguna vez tras beber alcohol y 1 de cada 10 reconoce que se ha puesto al volante de un vehículo tras haber fumado porros. Actitudes que, por otro lado, no se corresponden con la imagen que tienen de sí mismos como conductores.

 

Muchos jóvenes menosprecian los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas

 

Estas son algunas de las conclusiones del informe “Conducción y Drogas. Factores subyacentes a los comportamientos de riesgo”, que ha presentado Mapfre junto a la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD) con el objetivo de analizar de forma detallada y cuantificable lo que los jóvenes piensan y perciben acerca de los riesgos asociados a la conducción.

El 80% de los 972 entrevistados para este informe eran conductores, y de ellos el 85% conducía de forma habitual. Sin embargo, del análisis de sus respuestas se desprende que un alto porcentaje de jóvenes no sopesa los riesgos que supone conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas.

El alcohol es la sustancia incompatible con la conducción más consumida por los jóvenes, aunque no es la única:

  • Alcohol: Uno de cada cinco jóvenes consume alcohol de forma frecuente o, incluso, a diario
  • Cannabis: El 3,7% lo consume con frecuencia
  • Pastillas, éxtasis y cocaína: Son menos del 1% los consumidores que reconocen consumir estas sustancias frecuentemente.

Aunque la mayoría declara que en los últimos seis meses “nunca” ha conducido bajo los efectos de estas sustancias, un porcentaje muy importante de jóvenes conductores ha conducido “alguna vez” después de haber bebido o haber tomado drogas: cerca del 36% en el caso del alcohol y alrededor de un 10%, en el caso del cannabis, cocaína u otro tipo de drogas. Destaca el hecho de que muchas de estas personas son hombres, de entre 25 y 30 años, que trabajan o compaginan estudios y trabajo, que residen en entornos rurales, y que son conductores habituales.

El informe también arroja datos preocupantes relacionados con los pasajeros. Seis de cada 10 declara haberse subido en los últimos seis meses a un vehículo cuyo conductor ha consumido alcohol, y más del 30% lo ha hecho en un vehículo cuyo conductor ha consumido porros, cocaína o pastillas. Es más, llama la atención que para un pequeño porcentaje, entre un 1% y un 4% de los jóvenes, estos comportamientos son “habituales”.

 

Hay jóvenes que no calculan el riesgo de conducir ebrio o drogado

La percepción del riesgo que supone conducir bajo los efectos del alcohol no parece suficientemente firme entre los jóvenes, a pesar de que el alcohol está implicado de alguna manera en entre el 30% y el 50% de los accidentes mortales, lo que lo convierte en uno de los principales factores de riesgo en la conducción.

 

Una parte de los jóvenes relativiza el consumo de alcohol como factor de alto riesgo

 

 

Una parte de los jóvenes relativiza el consumo de alcohol como factor de alto riesgo, de forma que el 13,6% cree que “aumenta algo” el riesgo y un 11,5% señala que "depende de la cantidad". Estos porcentajes se sitúan en un 20,3% y un 10,2%, respectivamente, en el caso de los porros, respectivamente.

Además, un 42,1% de los que beben alcohol a diario y un 14,9% de los que lo hacen frecuentemente consideran que el riesgo de sufrir un accidente se incrementa "dependiendo de la cantidad" o "apenas aumenta".

Con respecto a los consumidores de cannabis, esa misma percepción se produce en el 42,9% de los que consumen esta sustancia frecuentemente, y en el 26,7% de los que lo consumen “a diario”. Probablemente no sepan que en 2014, el 39,04% de los fallecidos en carreteras dio positivo en drogas, alcohol o psicofármacos.

Preocupante es también la permisividad con la que una parte de los jóvenes ven el conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas. El 17,5% ve normal que se beba o consuma drogas aunque se tenga que conducir. Además, muchos son testigos de ver a amigos que han conducido habiendo consumido alcohol (61,4%), cannabis (34,4%), cocaína (14%) o éxtasis o pastillas (9%).

El estudio también pone de manifiesto la actitud de minorías muy significativas que declaran “saber” lo que pueden consumir, que se muestran seguros de sus límites, conocen cómo contrarrestar los efectos de este tipo de sustancias y creen que por ello no tienen que acudir a la abstención absoluta.

 

Los jóvenes se ven como buenos conductores

A pesar de estas respuestas, los jóvenes españoles subrayan que no se puede consumir drogas si hay que conducir para volver a casa (lo que puntúan con 8,83 sobre 10), al tiempo que se ponen buena nota al evaluarse como conductores. Siete de cada 10 se declara “buen conductor”, fundamentalmente hombres, y 6 de cada 10 se declara “mejor” o “mucho mejor” que el resto al volante. Los calificativos que más emplean para definir sus estilos de conducción son:

  • Tranquilos: 48,2%
  • Hábiles: 43,9%
  • Respetuosos: 41,4%

Mucho más que otros como:

  • Impaciente: 11,2%
  • Agresivo: 7,4%
  • Distraído: 3,5%
  • Desafiante: 1%

El estudio de Mapfre también revela que para la mayoría de los jóvenes, conducir produce sensaciones de libertad, autonomía y placer. Los motivos principales para coger el coche son moverse por la ciudad (36,1%) e ir al trabajo (35,2%), y a la mayoría de los jóvenes les gusta conducir (70,7%).

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