¿Sabes si tu caldera de gas es segura?

En invierno, las calderas de gas de unos 7,5 millones de hogares en España entran en su apogeo cada año. Los rigores del frío, que en esta ocasión se han retrasado un poco, se han asentado por fin en nuestras ciudades y animan encender radiadores y poner en marcha la calefacción para dar calor al hogar.

 

El mantenimiento de la caldera es fundamental para mantener seguro nuestro hogar

 

Las calderas de gas son el más común de los sistemas para llevar el calor a las casas y conviene conocer las características y precauciones que hay que tener con ellas para que su funcionamiento sea eficiente y estemos seguros de no sufrir incidentes. En este sentido, conviene recordar que son dos los tipos de calderas que podemos encontrarnos en cualquier casa: las calderas atmosféricas y las calderas estancas. Y unas son más seguras que otras.

  • Calderas atmosféricas: Son calderas que toman el aire necesario para la combustión del gas directamente del local en el que se encuentran ubicadas, lo que hace necesarias ciertas condiciones de ventilación. Por este motivo, son calderas que no ofrecen la seguridad que garantizan otros modelos y desde el 1 de enero del 2010 está prohibida la instalación de calderas individuales de este tipo, tanto en edificaciones nuevas como en reformas. Esto no significa que los usuarios que poseen una caldera atmosférica deban cambiarla, pero sí es recomendable que lo hagan en el caso de que se realicen reformas en la casa.
  • Calderas estancas: El sistema de las calderas estancas es más seguro y limpio, ya que la cámara de combustión de estas calderas está sellada, lo que impide que los gases procedentes de la combustión puedan revertir hacia el recinto donde esté instalada la caldera. Entre las calderas estancas son especialmente recomendables las calderas de condensación, que son las que alcanzan un mayor rendimiento energético y tienen unas emisiones muy bajas de óxidos de nitrógeno.

 

El mantenimiento, fundamental para la seguridad de la caldera

No obstante, sea cual sea la caldera que tengamos instalada en casa, es muy importante estar al día de su mantenimiento. Las revisiones de la caldera, que realizan empresas autorizadas, son la mejor forma de garantizar su correcto funcionamiento y comprobar así que el aparato sigue siendo seguro. Además, un correcto mantenimiento de estos aparatos permite ahorrar hasta el 22% del consumo.

En estas revisiones, los instaladores comprueban, entre otras cosas:

  • Comprueba que el dispositivo de control de la llama funciona correctamente.
  • Asegura que la combustión es correcta.
  • Realiza una limpieza del quemador de la caldera.
  • Se analiza la evacuación de los restos de combustión y, si es necesario, se limpia el circuito de evacuación de los mismos.

Tu empresa suministradora es la responsable de planificar y realizar la inspección cada 5 años, aunque el propietario es el responsable de que se mantengan periódicamente su instalación y aparatos de gas. De hecho, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE, modificación Abril 2013) obliga a los propietarios a disponer de un certificado de mantenimiento de su calentador o caldera.

En este sentido, podemos distinguir entre calderas y calentadores de agua:

  • Las calderas con más de 70 kW deben revisarse una vez al año y cada 2 años en el caso de calderas de hasta 70 kW.
  • Los calentadores de agua requieren de una revisión cada 2 años para aparatos de hasta 70 kW de potencia. Este mantenimiento puede realizarse cada 5 años en los calentadores de hasta 24,4 kW de potencia.

 

El riesgo de las calderas de gas

El riesgo de un siniestro provocado por la caldera de gas parte de un mal funcionamiento del aparato. Cuando una caldera a gas no funciona correctamente se produce una mala combustión, es decir, el gas no quema de manera adecuada. El resultado es un exceso de monóxido de carbono que puede ser mortal.

El riesgo de un siniestro provocado por la caldera de gas parte de un mal funcionamiento del aparato

Una forma de advertir que algo va mal, la encontramos en el aspecto que presenta la llama de nuestra caldera. El color de la llama en aquellos aparatos que la tienen al aire puede ser una señal de alarma que hay que tener muy en cuenta:

  • Si la llama es de color azul, la caldera quema correctamente la totalidad del gas y no existe peligro de emanaciones de monóxido de carbono.
  • Si la llama toma un tono amarillento o naranja, es señal de que hay que avisar inmediatamente al servicio técnico porque indica una mala combustión o una fuga.
  • Si observamos manchas amarillas o marrones alrededor de la llama, también es una señal de alarma de que nuestra caldera no funciona bien.

Otras señales que advierten de algún posible fallo son:

  • Indicadores luminosos de la caldera que empiezan a fallar o se apagan con frecuencia. En estos casos, conviene apagar el equipo y llamar a un técnico.
  • El olor a gas, que suele ser indicativo de una posible fuga o desperfecto en los conductos del gas de la caldera. Si detectamos olor a gas, es prioritario cerrar la llave de paso del gas, ventilar la habitación y evitar a toda costa encender cualquier dispositivo o llama.
  • La suciedad de la caldera puede ser indicativo de que sus conductos están obstruidos. Esto se traduce en un derroche del consumo de gas.

El calor del gas resulta reconfortante en los meses más fríos del invierno, pero no podemos olvidar sus riesgos porque un incidente puede tener serias consecuencias para la seguridad de nuestro hogar. En ese sentido, contratar un Seguro de Hogar puede ser una buena idea para prevenir cualquier tipo de siniestros, incluso los relacionados con nuestra caldera de gas. En Turboseguros.com te ayudan a encontrar el Seguro de Hogar que necesitas y al precio que más te interesa.

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