Seguros y calentitos en el hogar

Estos días, el invierno se deja sentir con más fuerza. El frío y la nieve han hecho su aparición en muchos puntos de España y las casas se han convertido en el refugio más seguro ante las inclemencias invernales. Por ese motivo, conviene recordar algunas recomendaciones que nos permiten estar seguros en el hogar y a resguardo del frío. Los sistemas de calefacción y los diversos aparatos de calor (estufas, calefactores, braseros, etc.) son, junto con el aislamiento de la vivienda, nuestros mejores aliados contra el frío. Sin embargo, también representan un riesgo para el hogar si descuidamos su mantenimiento o hacemos un mal uso de ellos.

 

Mantén tu hogar seguro durante el invierno

 

Es importante realizar un mantenimiento periódico de calderas y equipos de calefacción y revisar las instalaciones para garantizar así su máxima eficiencia y buen funcionamiento. Al menos una vez al año, un instalador autorizado debe realizar este mantenimiento. Lo ideal es hacer una limpieza interna de estufas, cocinas y calentadores, cuyos conductos se pueden obstruir por la acumulación de suciedad. La llama de los aparatos nos advierte de problemas: si presenta rasgos amarillos o rojos y crepita, la limpieza se convierte en obligatoria. Y si pasamos estas fiestas fuera de casa, lo recomendable es cerrar la llave de paso de la caldera.

Ahorrar en la calefacción también es posible. Instalar un termostato programable en tu vivienda te permitirá mejorar el confort del hogar reduciendo el consumo. Incluso hay sistemas, como las válvulas termostáticas programables, que te permiten gestionar la calefacción por habitaciones y ajustar la temperatura en cada habitación. Hay que recordar que la temperatura ideal de calefacción está entre 19 ºC y 21 ºC. En las habitaciones que sólo se usen para dormir por la noche, una temperatura de 16 ºC a 18 ºC es suficiente. Por cada grado más de calefacción se aumenta el consumo energético de un 7%.

Tampoco hay que olvidarse de purgar los radiadores de la vivienda periódicamente, ya que el aire acumulado en los mismos dificulta la transmisión del calor del agua caliente al exterior. También hay que cerrar las llaves de los radiadores de los cuartos que no se utilicen habitualmente manteniendo la puerta igualmente cerrada. Además, para airear la vivienda es suficiente con abrir completamente las ventanas durante unos 10 minutos. Estos sencillos hábitos nos ayudarán a ahorrar en calefacción.

 

Cuidado con las estufas y braseros

Con las estufas y braseros debemos tener mucho cuidado. En estos aparatos el mantenimiento es clave para no sufrir un accidente, pero es casi más importante ser cuidadosos con su uso. Así, es muy importante no quedarse dormido mientras se quedan funcionando ni utilizar estos aparatos como "secadoras" de ropa. Existe la posibilidad de que, al calentarse, prenda la suciedad o cualquier objeto inflamable que esté en contacto con el y provoque un incendio.

En el caso de las estufas de gas, se debe extremar aún más la precaución ya que el riesgo de incendio o de sufrir un accidente por inhalación de gases es más elevado. Es necesario mantener una distancia de seguridad entre la estufa y otros elementos, como cortinas o muebles, de en torno a los 50 cm, y procurar que no esté cerca de materiales fácilmente inflamables como la ropa.

Con las estufas de gas, hay que ventilar la habitación donde esté colocada unos 10 minutos, para disipar la concentración de CO2 que provoca. Por este motivo, la habitación en la que se coloque debe tener unas dimensiones de más de 10 metros cuadrados, ya que en espacios más pequeños el aparato detectaría en seguida una alta concentración de CO2 y se apagaría.

En cualquier caso, nunca hay que quedarse dormido mientras la estufa esté en funcionamiento. Es muy importante apagar la estufa antes de irte a dormir para evitar riesgos.

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