La amaxofobia: un problema con solución

Amaxofobia es el miedo a conducir

¿Alguna vez has escuchado hablar de la amaxofobia y no sabes a qué se referían? Muchas son las personas a las que les encanta conducir y, de hecho, se relajan con ello. Sin embargo, a otras les provoca ansiedad tan sólo el pensar que tienen que hacerlo. A continuación os explicaremos qué es la amaxofobia y os daremos algunas claves para aprender a disminuir el estrés al volante.

¿En qué consiste la amaxofobia?

La amaxofobia es el miedo, irracional o provocado, a conducir. La amaxofobia puede estar causada por diferentes motivos aunque, principalmente, se detecta en personas muy inseguras o en aquellas que tienen alguna persona cercana (o ellos mismos) que ha sufrido un accidente de tráfico.

La amaxofobia puede padecerse con diferentes grados de intensidad, pudiendo hasta impedir al afectado llevar un ritmo de vida normal. Algunos de los síntomas más habituales son: sudores, taquicardias, respiración entrecortada, cefaleas, dolor de estómago… De modo que debemos saber diferenciar entre una amaxofobia, que puede llegar a convertirse en una fobia; y el miedo racional que puede tener un conductor novel o cualquier persona en un momento puntual.

¿Cómo reducir la amaxofobia?

Si habitualmente os ponéis nerviosos durante la conducción y usáis cualquier excusa para evitar coger el coche, estad muy atentos a los siguientes consejos.

Ten muy presente tu papel. Debes ser muy consciente de que eres tú quien controla el coche y no al revés. Es importante que estudies minuciosamente el funcionamiento de tu coche, ya que eso te aportará una mayor tranquilidad al volante.

Conduce sólo. A menudo el copiloto puede transmitirnos mayor ansiedad. Te sentirás más orgulloso de ti mismo y serán más eficaces los resultados si tratamos de enfrentarnos solos a esta situación. De este modo, no habrá nada que nos distraiga.

Evita cualquier distracción. Evitar distracciones es vital para cualquier conductor pero si padecemos amaxofobia, con más razón. Asegúrate de que tu teléfono móvil, la radio o incluso el GPS se encuentren apagados.

Conduce por vías poco transitadas. El tráfico es un aliciente más para el estrés al volante, especialmente en casos de amaxofobia. Evítalo intentando circular por vías poco concurridas.

 

Si detectas que la amaxofobia te impide llevar una vida normal, te recomendamos que acudas a tu médico. Él sabrá mejor que nadie qué hacer en estas situaciones.

 

Imagen: Por Hermetic hermit, "Misty Driver" (CC BY 2.0), vía Flickr

 

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