Seguro de vida: el capital asegurado

Una de las funciones del seguro de vida es la de proteger a la familia y garantizar su bienestar en caso de que nos suceda cualquier desgracia. La indemnización del seguro de vida debe cubrir las necesidades de nuestra familia en caso de que la persona que sostiene económicamente nuestro hogar fallezca o se vea impedida por causa de invalidez, una cobertura que también encontramos en muchos seguros de vida.

 

El seguro de vida debe responder a las necesidades de cada familia

 

A la hora de comparar nuestro seguro de vida muchas veces no nos fijamos en este detalle: cuanto mayor sea el capital que cubra nuestro seguro más protegidos estarán los beneficiados del seguro. No obstante, no hay que olvidar que cuanto mayor sea el capital asegurado, la prima del seguro también será mayor.

Al contratar el seguro de vida hay que pensar bien la cuantía que debe cubrir nuestra póliza, es decir, el capital asegurado, ya que puede darse el caso de que tengamos un seguro de vida pero que, a la hora de la verdad, resulte insuficiente para hacer frente a las necesidades del hogar, sobre todo en el caso de que existan deudas que exigen unos ingresos para cumplir con ellas, como puede ser el pago de una hipoteca.

Existe también la práctica de calcular el capital asegurado en base a los ingresos anuales de la unidad familiar, determinando que la cifra debe ser diez veces lo que se ingresa al año. No obstante, lo más recomendable es analizar cada caso y adecuar las circunstancias personales y los riesgos a los que debes hacer frente en estas situaciones. Estas son algunas de las circunstancias que debes tener en cuenta a la hora de calcular el capital asegurado de tu seguro de vida:

  • Hipoteca y demás deudas: Si tienes una hipoteca, al menos debe cubrir el importe del capital pendiente de esa hipoteca, que permitirá dejar la vivienda familiar libre de cargas. También es recomendable que el capital asegurado cubra el resto de deudas que pueda tener la familia (préstamo del coche, créditos al consumo, etc.).
  • Necesidades económicas familiares: Al margen de las deudas, hay que considerar el tiempo que pasará hasta que la familia se adapte a la nueva situación económica. Pueden pasar años hasta que se reajusten ingresos y gastos cuando falta un miembro de la familia que aporta muchos ingresos a la unidad familiar.
  • Circunstancias familiares: Cada hogar es un caso distinto. No son iguales las necesidades de un matrimonio con hijos, que además pueden estar cursando estudios superiores, que las de una pareja sin ellos, por ejemplo. Tampoco tiene la misma repercusión un siniestro de estas características en un hogar donde los dos miembros de la pareja tienen un salario, que cuando sólo uno de ellos lleva un sueldo a casa.

Al calcular el seguro de vida, es preciso analizar bien las necesidades específicas de la familia y tener en cuenta factores como:

  • Número y edad de los hijos.
  • Personas a cargo: dependientes.
  • Gastos fijos de la unidad familiar
  • Gastos futuros: estudios de los hijos, tratamientos médicos, etc.

Dicho lo cual, es también necesario evaluar si el precio de la póliza se ajusta a las posibilidades actuales de la unidad familiar. A mayor cobertura, el precio del seguro de vida sube y conviene comparar entre las diferentes ofertas de las aseguradoras para encontrar el seguro de vida que mejor se adapte a nuestras posibilidades. En Turboseguros.com te ayudamos a encontrar el seguro de vida que necesitas al precio más interesante. Además, contamos con un equipo de profesionales que te puede asesorar ante cualquier duda que tengas sobre tu póliza.

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