Los Seguros de Vida y el Impuesto de Sucesiones

Los Seguros de Vida pueden ayudar a las familias a sobrellevar la pérdida de un ser querido, sobre todo en aquellos casos en los que el fallecido era el principal soporte económico de la familia. No obstante, con la activación de la cobertura de este tipo de pólizas entran en juego los impuestos. En el caso de las pólizas de vida, tiene una especial relevancia la aplicación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, una figura impositiva que grava el dinero correspondiente a la indemnización que reciben los beneficiarios del Seguro.

 

seguro de vida e impuestos

 

En los Seguros de Vida, cuando el tomador y el beneficiario de la póliza son distintas personas y se produce la muerte de la persona asegurada, el cobro del Seguro de Vida tributa por este Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Es un impuesto que, en su definición jurídica, grava las transmisiones a título lucrativo de bienes y derechos.

Traducido al lenguaje de la calle, esto quiere decir que el Impuesto de Sucesiones y Donaciones se aplica a aquellos bienes, títulos, participaciones o dinero que llega a manos de una persona de forma gratuita, sin tener que aportar nada como contraprestación. La indemnización de la póliza de vida que reciben los beneficiarios del Seguro es un ejemplo de ello, y por eso se le aplica este tributo, tanto si la indemnización se cobra en forma de rentas, como si se realiza en forma de dinero.

Además, es importante tener en cuenta que el Impuesto de Sucesiones, aunque está legislado con una ley estatal (Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones) es un impuesto cuya recaudación está transferida a las comunidades autónomas, que además tienen un amplio margen de maniobra sobre la regulación de reducciones de la base imponible y los tipos aplicables de este impuesto.

 

Los beneficiarios del Seguro de Vida y el Impuesto de Sucesiones

En el Impuesto de Sucesiones y Donaciones podemos encontrar como hecho imponible diversos supuestos, no sólo la indemnización del Seguro. Por ejemplo, se aplica este tributo a la adquisición de bienes y derechos por herencia, o al traspaso de los mismos a título gratuito. En este sentido, cabe señalar que en este impuesto se pueden distinguir dos supuestos principales en los que se aplica esta figura impositiva: las sucesiones y las donaciones.

  • Donaciones: Son transmisiones entre personas. En este supuesto, la donación se realiza en vida del donante.
  • Sucesiones: Este tipo de transmisiones tiene como principal causa el fallecimiento del donante.

Otra de las características de este tributo es que tiene naturaleza directa y subjetiva. Esto quiere decir que, por una parte, grava la obtención de una renta o capital en el momento en el que se produce, aunque se tienen en cuenta las circunstancias personales de la persona que recibe esa donación o sucesión, y la relación que tuviera con la persona que le traspasó los bienes o derechos.

Esta relación es importante a la hora de determinar los sujetos pasivos de este impuesto, es decir, las personas a las que se va a reclamar este tributo. Hablamos de 3 tipos fundamentales de sujetos pasivos:

 

Las reducciones y bonificaciones del Impuesto de Sucesiones

De hecho, una de las cosas que debes pensar muy bien al contratar un Seguro de Vida es la elección de los beneficiarios. Obviamente, es fundamental que al suscribir la póliza busques asegurar el futuro de tu familia, aunque es conveniente contar con el asesoramiento adecuado al nombrar a los beneficiarios, ya que esa decisión tiene consecuencias fiscales relacionadas con el Impuesto de Sucesiones.

 

seguro de vida y beneficiarios

 

Como ya hemos apuntado, cuando el beneficiario y el tomador de un Seguro de Vida no son la misma persona, las cantidades que la aseguradora paga a los beneficiarios de la póliza tributan como sucesión. A la hora de calcular el importe que debemos pagar por el Impuesto de Sucesiones, debemos tener en cuenta las bonificaciones y tipos que se gravan en la comunidad autónoma donde se tributa. No obstante, en todas las regiones se aplican reducciones por parentesco sobre la base imponible.

En este sentido, como norma general se aplican estas reducciones para los beneficiarios de Seguros de Vida:

  • En los Seguros de Vida, si el beneficiario es cónyuge, ascendiente, descendiente o adoptado, se aplicará una reducción del 100% con un límite de 9.195,49 euros.
  • Si la muerte es causada por actos de terrorismo, labores humanitarias o servicios internacionales el 100%, sin límite.
  • De forma adicional, se establece una reducción por minusvalía, de 47.859,59 euros si la misma es superior al 33%, o de 150.253,03 euros si la minusvalía es superior al 65%. 

Además, es importante señalar que estas reducciones pueden ser ampliadas por la Administración autonómica que recauda el impuesto. Por cierto, este tributo se pagará en la comunidad autónoma donde haya residido más tiempo el fallecido, en los 5 años anteriores al día del fallecimiento, por lo que la cantidad a ingresar dependerá de la legislación de cada región.

Por otro lado, cabe señalar que si la prestación del Seguro de Vida se percibe en forma de renta, el beneficiario no debe declarar la renta anual en el IRPF. Además, existe la posibilidad de fraccionar el pago del impuesto en el número de años de duración de la renta (en caso de renta temporal) o 15 años (cuando la renta es vitalicia).

 

El pago del impuesto para cobrar el Seguro de Vida

En cualquier caso, la aseguradora es responsable subsidiaria del ingreso de la deuda tributaria, por lo que debe exigir la liquidación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones con carácter previo al pago de la prestación: hay que saldar cuentas con Hacienda antes de recibir el pago del Seguro de Vida.

No obstante, la normativa ofrece la posibilidad de realizar liquidaciones parciales para facilitar el pago de la indemnización del Seguro de Vida. También se pueden extender cheques nominativos a favor de la oficina liquidadora correspondiente con cargo a la prestación para atender al pago del impuesto.

Los beneficiarios del Seguro de Vida tienen un plazo de 6 meses para cumplir con el pago del Impuesto de Sucesiones, prorrogables a otros 6, que empiezan a contar desde el momento en el que se produce la muerte de la persona asegurada. Son importantes los plazos, porque si el pago del tributo no se realiza en el plazo establecido, los beneficiarios perderían el derecho a posibles bonificaciones.

 

Un Seguro de Vida para proteger a los tuyos

No obstante, las ventajas que aportan los Seguros de Vida en términos de tranquilidad y previsión están muy por encima de los temas fiscales. Ayudar a recuperar la normalidad y dar una nueva oportunidad a la familia para superar el bache que supone la pérdida de un ser querido, son beneficios que hacen muy recomendable contratar un Seguro de Vida.

Además, herramientas como nuestro comparador de seguros online pueden ayudarte a encontrar una póliza barata y con servicios interesantes, con aseguradoras de toda confianza. Solo tienes que rellenar un cuestionario y comparamos para ti las mejores ofertas hasta conseguirte el Seguro de Vida que necesitas y a un precio sensacional.

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Comentarios de Los Seguros de Vida y el Impuesto de Sucesiones

  1. Raquel Puig cantarino

    Buenos días,  mi hermano falleció dejándome a mi cómo única heredera al no tener más familia directa.

    La abogada que realizó los trámites para heredar,  se equivocó, y dedujo 2 veces los 8000€ por 2o grado de consanguinidad, dedujo 8000€ por heredar un 12% de un local y volvió a deducir 8000€ por un seguro de vida de 32000€,  ahora hacienda me reclama el pago de la diferencia,  cuanto me puede costar el error de mi abogada?  Gracias de antemano. 

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